La felicidad depende del modo como percibes la realidad y no de los hechos en sí mismos.
- Si no estás satisfecho con la vida, hay algo que está mal en tu interior, no afuera.
- El examen de consciencia siempre sirve. Pregúntate a veces: ¿Cómo he vivido mi última hora?
- Todo lo que te impide ser feliz es algo autoimpuesto. Piensa: ¿Quien o quienes me controlan?
- Las dificultades no están afuera, están adentro. Tu paz depende de tus reacciones, no de las situaciones.
- El problema nunca son los otros, es tu modo de asumir la realidad, es la no aceptación.
Tu mente está creando juicios todo el tiempo con base en lo que te han inculcado.
Bueno y positivo, malo o indeseable, son juicios y etiquetas que Dios no tiene.
El bien y el mal los acogió tu mente porque los crearon otras mentes hace siglos.
Feliz el día en el que tomas consciencia de que tu mente está plagada de creencias prestadas.
Hoy mismo puedes empezar una maravillosa acción de limpieza mental para ser tú mismo.
Suelta juicios, apegos, aversiones, creencias y opiniones que te limitan.
¿Te atreves? No sigas en una zona de falso confort y no le temas a una gozosa liberación.
Cambia tus pensamientos y tus evaluaciones. Suelta lo que imponen la cultura o las religiones y te frena.
Solo existe la energía, tú y yo lo somos. El universo es energía en diversas formas.
Una de ellas, con densidad, es la materia en la que se mueven millones de partículas atómicas.
Esa maravillosa energía es rica en vibraciones y en frecuencias que algunos perciben más que otros.
Lo más seguro es que has sentido tu energía, la de otros y la de los lugares a los que vas.
A veces te atrae, te calma y te empodera, en ocasiones es pesada y te repele.
Todo el tiempo irradias linda y poderosa energía cuando vibras en amor a ti, a Dios y a los otros.
Vive en conexión consciente y amorosa con Dios para irradiar la mejor energía a todos.
Al meditar tu energía mejora e influyes del mejor modo en los demás. ¡Ámate y ama!