martes, 30 de julio de 2024

ELIGE SER ESPIRITUAL.

 La espiritualidad es la vida interior. Las expresiones y prácticas de espiritualidad son personales; es cómo usted entiende el mundo y el universo en su interior. La espiritualidad no implica ser religioso. De hecho, muchos se consideran muy espirituales y para nada religiosos. Ser espiritual no quiere decir que usted sea miembro de una iglesia, un templo o de un grupo religioso organizado, a pesar de que muchas personas canalizan sus necesidades espirituales a través de la religión. La forma en que usted conecte su espiritualidad es una decisión únicamente suya.



Cuál es el propósito y el significado de la vida? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué existe tanto sufrimiento en un mundo tan bello? ¿Qué conexión tenemos con la naturaleza? ¿Qué nos depara el futuro como individuos y como sociedad? ¿En qué usted cree más profundamente?

Éstas son preguntas que ayudan a entender la espiritualidad y todo lo que la espiritualidad nos ayuda a responder.

Cada individuo tiene que redescubrirse constantemente y hacerse y rehacerce a medida que vaya por la vida. La espiritualidad es una parte importante de este proceso ya que nos ayuda a construir la estructura de lo que somos. Cuando nos conectamos más a nuestra espiritualidad, mejoramos nuestra relación con los demás y con el mundo. Ya sea en la búsqueda de la espiritualidad mediante una religión o siguiendo su propia fe, la forma en que usted se conecte con los demás y con el mundo a su alrededor son una parte importante en el desarrollo de su espiritualidad.



Pensar en la espiritualidad y hacerla parte de nuestra vida nos ayuda a sobrellevar el trabajo, el estrés, los problemas y las veces en que la vida nos parezca dura. Hacer de la espiritualidad una parte íntegra de su plan para una vida saludable le aportará muchos beneficios. A medida que crezca su espiritualidad, le ayudará a descubrir el sentido de su vida, a mejorar su sentimiento de paz, a sobrellevar los tiempos difíciles y de estrés, a sentirse más seguro, a comunicarse mejor con las personas más cercanas para compartir las cosas alegres y las tristes. Todo esto mejorará su bienestar emocional y mental y su salud en general.



¿Por dónde empezar si desea desarrollar su sentido de espiritualidad y traerle más paz y armonía a su vida?.

Disfrute de un poco de paz y tranquilidad

Trate de crear algún espacio de paz en su vida y tómese un tiempo para reflexionar. Rece, medite o haga yoga. No tiene que ser diariamente. Incluso un poco de tranquilidad y reflexión al final del día resulta beneficioso para desarrollar su espiritualidad. Utilice esos momentos de tranquilidad para pensar positivamente en usted y los que le rodean. Esto le ayudará a fortalecer su mente y mejorar su concentración y a desarrollar su paciencia.



Haga una lista de agradecimientos

Piense en las cosas por las que esté agradecido. Esto no sólo reduce los pensamientos negativos, sino que nos hace pensar positivamente. Mientras más negativos seamos, más difícil nos resulta ver lo bueno en nosotros, en los demás y en la vida en general. Trate de sentarse tranquilamente a escribir una “lista de agradecimientos”. Piense bien en todas las personas y cosas en su vida que le hacen sentir mejor y anótelas. Al final de cada día trate de pensar al menos en tres cosas que le ocurrieron ese día por las que esté agradecido. El agradecimiento hace que usted se concentre en el lado positivo de la vida y esto le ayudará a sentirse cada vez más alegre y en paz.



Disfrute la naturaleza

Trate de caminar o sentarse a la orilla del mar, en un jardín o en otro sitio al aire libre, si es posible donde no hayan otras personas que puedan distraerlo. Preste atención a lo que le rodea, en vez de perderse pensando en otros aspectos de su vida. Note la diferencia entre la rapidez en que se mueve la mayor parte de nuestra vida y el ritmo lento y tranquilo de las olas, el viento entre los árboles y las plantas que crecen. Puede hacerse preguntas sobre lo que escucha, lo que huele, lo que le gusta del lugar, lo que siente y cómo se relacionan todas estas cosas.


viernes, 5 de julio de 2024

CON LA MEDITACIÓN CAMINAMOS POR EL SENDERO DE DIOS.

 En el instante en que nos sentamos a meditar es el momento en que comenzamos a caminar por el sendero de los santos. En ese preciso momento dejamos todos los conceptos atrás y comienza la experiencia.

Es mientras estemos sentados en meditación , se inmovilizará la mente, iremos al interior, encontraremos la Forma Radiante, realizaremos nuestro propio Ser inmortal y alcanzaremos la realización de Dios. Todo sucederá mientras estamos en meditación. Por eso se dice que la meditación es acción y que la meditación es iluminación. Cada vez que nos sentamos en meditación estamos haciendo la tarea más importante que cualquier ser humano pueda hacer: la de transformar completamente su carácter y su conciencia.

Por lo tanto no deberíamos creer a nuestra mente o a la sociedad y sentirnos culpables cuando nos digan: “¡No te quedes ahí sentado, haz algo!”. En su lugar, deberíamos decir: “¡No te quedes haciendo algo, siéntate ahí!”. El verdadero valor de la meditación se mantiene oculto a los demás.

Al sentarnos en meditación le devolvemos su poder a nuestra alma, le damos alimento espiritual, nos volvemos espiritualmente fuertes para enfrentar al mundo y aprendemos a hacer contacto consciente con Dios en nuestro interior. Al sentarnos sin movernos, aprendemos a entregarnos, a ser pacientes, a resistir y a aceptar el camino de Jesucristo. Al someternos a las instrucciones del Maestro de meditar, alimentamos la semilla de la verdadera humildad, que consiste en vivir en su voluntad. Cuando alcanzamos un estado mental meditativo, ¿Qué nos puede irritar, o perturbar nuestro equilibrio? En medio de una vorágine de actividades, y catástrofes , permanecemos inalterables, contentos y felices en nuestra quietud . Tal es el poder de la meditación. ¿Cómo puede haber una actividad más importante durante el día que sentarnos en meditación?

Para crear un estado mental propicio a la meditación, podemos conscientemente tratar de abstenernos de situaciones que nos provoquen enojo, lujuria, tensión y otras cosas por el estilo. Estas situaciones dejan fuertes impresiones en nuestra mente. Descubriremos que cuando nos sentamos a meditar, son estas mismas cosas las primeras que surgen en nuestra mente y que gastamos mucho tiempo y energía en expulsarlas. Así que, en la medida de nuestras posibilidades, cuando estas situaciones surjan, recordemos que nuestra meditación sufrirá si nos entregamos a ellas. Recordando este punto, es mejor dejarlas ir.

Para ayudar a preparar a la mente para la meditación, algunas personas gustan de leer algún libro o artículo que les inspire, o comienzan la meditación con una pequeña oración. Como todos sabemos, lleva tiempo asentar la mente. Las palabras que el Maestro JESÚS, nos dio  son la herramienta ideal para calmar la mente y así pasar directamente, sin más preámbulos, a la meditación. ¿Qué mejor manera de orar, de calmar la mente y de infundir una actitud de amor y devoción que usar las palabras que nuestro Maestro Jesucristo nos dio para ese propósito?




Cualquier hora es buena para meditar. Si esperamos a que las condiciones sean ideales, probablemente nunca nos sentemos a meditar. A cualquier hora tenemos una buena oportunidad de calmar y de purificar la mente, así que podemos hacer nuestra meditación a cualquier hora del día o de la noche.

En cualquier lugar se puede meditar. Cuando hagamos nuestra meditación formal, es conveniente que nos sentemos en el mismo lugar, pues pronto asociaremos a ese lugar con la paz y la tranquilidad de la meditación y encontraremos que la mente puede concentrarse mejor cuando se hace esta asociación. 



La meditación es una actividad que involucra a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Si no adoptamos una postura que apoye y ayude al proceso de la meditación, estaremos obstaculizando nuestra práctica de meditación. Lo importante es que nos sentemos con nuestro cuerpo inmóvil y nuestra espalda erguida y recta. Esto ayudará tanto a nuestra concentración como a nuestra salud. 

La mente no puede tranquilizarse ni aquietarse si el cuerpo está continuamente moviéndose, de la misma manera que el agua no puede estar quieta en un vaso que se mueve. Si inmovilizamos el cuerpo, estamos ayudando a inmovilizar la mente, así que es importante que encontremos una postura que nos permita mantenernos quietos y que minimice el dolor y la incomodidad que nos llevan a estar continuamente cambiando o ajustando nuestra posición. 





La meditación nos enseña a interiorizar, generando una mayor consciencia de nuestra propia persona y de donde nos encontramos ubicados. Este proceso de concientización posibilita la conexión con aquello que nos supera, con aquello que es mayor que nosotros y que nuestra comprensión, resultando en una profunda sensación de paz y serenidad; pero lo más importante es que esta conexión también nos permite salir de nosotros mismos, para ir hacia lo otro, religándonos con los demás seres humanos, con la realidad, con el universo y, consecuentemente, con Dios. Es así como la práctica asidua de la meditación va transformando nuestra vida al permitirnos hacernos conscientes del Espíritu en nosotros y en todo lo que nos rodea.  nos damos cuenta que somos uno con Dios, quien con su amor infinito todo lo inunda. 


HIDRATACIÓN ESPIRITUAL.

 La hidratación es esencial para la vida. Del mismo modo en que el agua física renueva nuestro cuerpo, necesitamos el agua espiritual que fl...