sábado, 8 de marzo de 2025

LA NATURALEZA TE CONECTA CON DIOS

 Seguro que has notado lo bien que te sientes después de dar un paseo por la naturaleza. O qué tan relajado te sientes cuando caminas por un parque, trabajas en un jardín, caminas descalzo por la playa o incluso cuando te recuestas en el césped.

¿A qué se debe esa sensación de plenitud? Hay algo en la conexión con la naturaleza que armoniza nuestros ritmos internos, induce la paz interior y nos recarga.



“El amor de Dios es el móvil fundamental de todo lo creado… Entonces, cada criatura es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo. Hasta la vida efímera del ser más insignificante es objeto de su amor y, en esos pocos segundos de existencia, él lo rodea con su cariño”. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios”.



Este mundo sobre conectado nos ha animado a desconectarnos cada vez más de la naturaleza. y con el trajín del día a día en que vivimos, nos olvidamos de mirar a nuestro alrededor y contemplar la belleza de la creación. En nuestro mundo moderno, en donde muchas veces ponemos mucha prioridad al quehacer, nos olvidamos de la importancia de hacer un alto para conectarnos con nosotros mismos, con la belleza que nos rodea, que nos invita a contemplar la maravillosa obra de Dios y vivimos en constante estrés y tensión, postergando lo esencial.


Esta tensión en nuestro sistema crea estrés y ansiedad. Con el tiempo, también afecta nuestra salud física y mental. Contemplar la naturaleza nos ofrece una oportunidad para recobrar esa sensación de calma y bienestar que ocurre cuando hacemos una pausa y vemos la presencia de Dios en todo lo creado.

Estar cerca de la naturaleza o verla, mejora nuestro bienestar. La pregunta es ¿por qué?



No hay duda de que estar en la naturaleza, o incluso ver imágenes de ella, reduce los síntomas fisiológicos del estrés en nuestro cuerpo. Lo que significa que es menos probable sentirnos ansiosos o temerosos cuando estamos rodeados por la naturaleza y, por lo tanto, podemos estar más abiertos a otras personas y a patrones de pensamientos creativos.

Además, la naturaleza a menudo induce asombro, reverencia, y todas las emociones que se sabe que tienen una variedad de beneficios, que promueven desde el bienestar y el altruismo hasta la humildad y la salud.

Asimismo, se ha descubierto que pasar tiempo en la naturaleza ayuda con problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. Esto podría deberse a la combinación entre la actividad física regular y el contacto con estar al aire libre en la naturaleza y en medio de esa pausa recordar lo valiosos que somos para Dios, quien nos ha dado esta hermosa casa en donde vivir.


Puede que vivamos encerrados en nuestro propio mundo, pero contemplar la naturaleza es tan simple como ir al parque y agudizar tus sentidos.

Visión: contempla el color verde y los paisajes que te ofrece la naturaleza.

Olfato: inhala los aromas y la fragancia de los árboles.

Oído: escucha los sonidos de la naturaleza, los cantos de los pájaros, el movimiento de las hojas, etc.

Tacto: Siéntate o échate en el césped, y coloca todo tu cuerpo y mente en la atmósfera en la que te encuentras.

Gusto: Prueba los alimentos que te provee la naturaleza, como los frutos, hojas, etc.

En suma, la naturaleza literalmente nos trae a la vida y nos ayuda a estar conectados con nuestra esencia, especialmente con nuestro Creador, quien hizo todas las cosas y vio que era bueno.

viernes, 7 de marzo de 2025

SI DESEAS CAMBIAR TU VIDA.... CAMBIA TU ENTORNO.

 Si deseas crecer como persona, es fundamental revisar el entorno que te rodea. Nuestras decisiones, actitudes y comportamientos están influidos en gran medida por las personas y ambientes que frecuentamos. Por lo tanto, si anhelas una transformación real, comienza por cambiar aquello que te rodea. La Palabra de Dios nos enseña que debemos buscar ambientes que fomenten la paz, la santidad y la sabiduría. Es un acto de amor a Dios el alejarnos de todo aquello que nos aleja de Su propósito.




Si en tu entorno hay costumbres, hábitos, o personas que te llevan a alejarte de Dios, es tiempo de hacer un cambio. El pecado, la inmoralidad, y las malas compañías son veneno para el alma. Protege tu corazón y mente de aquello que no te edifica. Busca un entorno que te impulse hacia la santidad, la paz y el amor de Dios. No subestimes el poder de tu entorno; puede ser tu mayor aliado o tu mayor enemigo.

El entorno en el que te encuentras tiene un impacto directo en tu vida espiritual, emocional y moral. Si anhelas ser una mejor persona, más cerca de Dios, comienza por cambiar lo que te rodea. Rodéate de personas que te animen a crecer, que te apoyen en tu caminar con Cristo, y que te guíen hacia la verdad. Al hacerlo, no solo mejorarás como persona, sino que también fortalecerás tu relación con Dios y vivirás una vida más plena y satisfactoria en Su presencia.




Oración:

Señor, ayúdame a discernir las influencias de mi entorno. Dame la sabiduría y el valor para alejarme de todo lo que me aleja de Ti. Rodéame de personas y ambientes que me edifiquen y me acerquen más a Tu corazón. Que mi vida refleje Tu amor y santidad en todo momento. En el nombre de Jesús, amén.


sábado, 1 de marzo de 2025

SER ESPIRITUAL TE HACE MAS FELIZ

 En la búsqueda de poder ser más felices, existe un acertado camino y, es a través de la espiritualidad.

Mucha de la infelicidad, tristeza, y pesimismo que se vive en estos tiempos se debe al desequilibrio entre lo material y espiritual, a que no sabemos alimentar nuestro interior.

Esto hace que se caiga en el vacío existencial, en no saber el verdadero propósito de nuestro existir, convirtiendo nuestra vida en algo sin sentido, sin poder crear la energía necesaria para saber afrontar lo bueno y lo malo que nos toca vivir en el día a día.



La espiritualidad es tener un buen reconocimiento de nuestra identidad espiritual  y de los valores que necesitamos para vivir, es estar seguros de lo que valemos y, del aporte que queremos dejar en este mundo, a través de nuestras acciones diarias, es el camino para llegar a sentirnos más felices.

La espiritualidad es “una ciencia que busca encontrar las respuestas de quiénes somos, qué somos, por qué estamos aquí, de dónde venimos y a dónde vamos después de morir . La espiritualidad es un despertar a la conciencia divina que está dentro de nosotros.

Aprendemos a ser espirituales, cuando nos enseñan a compartir con nuestros hermanos, cuando aprendemos a ceder, a perdonar y pedir perdón, cuando nos enseñan la compasión, la caridad, cuando aprendemos que hay un Dios o un ser superior que es amor y, que podemos recurrir a él cuando lo necesitamos.




Dicen que la espiritualidad nunca se puede disociar de nuestro estilo de vida, que es una energía no-material que gobierna nuestra forma de actuar frente a las personas y acontecimientos diarios. “Así como existen leyes que gobiernan la materia, del mismo modo hay leyes espirituales. 

La espiritualidad podemos practicarla a través de la amabilidad, del altruismo, de la generosidad, la solidaridad, el voluntariado, de estimular la esperanza, el amor y el bienestar del mundo, de buscar el verdadero propósito de nuestra existencia.

Aunque en un principio todo esto os parezca muy idílico, esta práctica, que se refuerza con la meditación, permite que nos sintamos más felices y conectados con nuestro interior. 



Comienza tu día en paz, sin apuros. Por la mañana, si debes despertarte a una hora determinada, pon el reloj diez minutos antes. Abre los ojos de forma consciente, tranquila, dale permiso y tiempo a tu alma a que se haga presente en tu día.



Agradece que estás vivo, que un día nuevo se abre y cosas inesperadas y bellas sucederán. Luego levántate y no pierdas esta conexión.

Has todo tranquilo, paso a paso. Toca el agua, el pan, mira tu casa, el sol, la mañana, y respira profundo. Respira la vida.

Bendice, todo lo bueno que te sucede.

Camina, mira, escucha, saborea y, toca conscientemente, agradece por cada cosa que eres capaz de hacer.

Saluda a tus hijos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo de forma amorosa y consciente. Mira con amor a tu alrededor.

Transfórmalo todo en un ejercicio espiritual. Esto es poner conciencia cada día.

Conecta con tu Dios, con el ser superior que hay dentro de ti.

Todo lo que hagas, que sea de la mejor forma posible, dirige tu vida.

Piensa positivamente, usa tu entendimiento espiritual para mejorar.


HIDRATACIÓN ESPIRITUAL.

 La hidratación es esencial para la vida. Del mismo modo en que el agua física renueva nuestro cuerpo, necesitamos el agua espiritual que fl...