miércoles, 18 de septiembre de 2024

REFLEXIONES CON DAVID HAWKINS.

Nacido en Wisconsin, Estados Unidos, el doctor Hawkins dedicó gran parte de su vida al estudio de la salud mental y la conciencia humana. Su interés y dedicación a estos temas lo llevaron a desarrollar valiosos aportes que han sido altamente apreciados, hasta tal punto que Hawkins ha sido ensalzado en los círculos filosóficos y espirituales.

 El mapa de la conciencia es una teoría desarrollada por el doctor David Hawkins,  autor del libro «Power vs. Force». En su obra, Hawkins propone un sistema de calibración de la conciencia humana, donde asigna a cada nivel de conciencia un valor numérico entre 0 y 1000.

Según Hawkins, la mayoría de las personas operan en niveles de conciencia bajos, donde imperan el miedo, la inseguridad y la falta de responsabilidad. Sin embargo, también sostiene que hay niveles de conciencia más altos, donde se experimenta mayor claridad, amor y paz interior.

A través de la calibración del nivel de conciencia, Hawkins propone que es posible medir la verdad y la validez de un concepto, una creencia o una persona. Cuanto más alto es el nivel de conciencia, mayor es la integridad y el poder que se le atribuye.


El primer nivel de conciencia en el mapa propuesto por Hawkins es el nivel pasivo, que tiene un rango de calibración entre 0 y 200. En este nivel, predominan emociones como la vergüenza, el miedo, la culpa y la apatía. Las personas en este nivel suelen sentirse víctimas de las circunstancias y tienen una baja autoestima.

Estas personas suelen luchar por sobrevivir y experimentan dificultades para tomar decisiones. Su perspectiva de la realidad está dominada por la negatividad y la limitación.


El segundo nivel de conciencia, que oscila entre 200 y 250 en la escala de Hawkins, es el nivel de control. Las personas en este nivel comienzan a tomar responsabilidad de su vida y se esfuerzan por obtener resultados. Pueden mostrar signos de competitividad y buscar logros materiales.

En este nivel, el ego juega un papel importante y las personas pueden tener una visión binaria del mundo, dividido entre ganadores y perdedores. Aunque este nivel representa un avance con respecto al nivel pasivo, aún no es completamente consciente y empiezan a surgir conflictos internos.


El tercer nivel de conciencia en el mapa de Hawkins se encuentra entre 250 y 310. En este nivel, las personas comienzan a expandir su mente y adoptan una actitud más abierta y receptiva. Empiezan a buscar el conocimiento y el crecimiento personal.

Las personas en este nivel pueden experimentar una mayor empatía hacia los demás y desarrollar una mayor tolerancia. Son más capaces de ver diferentes perspectivas y considerar otras posibilidades. La curiosidad y el deseo de aprender se vuelven centrales en su vida.


El cuarto nivel de conciencia, que oscila entre 310 y 350, representa un estado de conciencia despierta. Las personas en este nivel están más allá de la identificación con el ego y experimentan una sensación de unidad con el universo y con los demás seres humanos.

En este nivel, la compasión, la paz y el amor son los valores fundamentales. Las personas en este nivel tienen una profunda conexión con su intuición y confían en su guía interna. Encuentran un propósito más elevado en la vida y son capaces de influir positivamente en el mundo que les rodea.

Además de estos niveles, el mapa de la conciencia de David Hawkins incluye otros estados de conciencia superiores, como la iluminación y la realización espiritual. Estos niveles se caracterizan por una integración completa de la mente, el cuerpo y el espíritu, y una comprensión profunda de la realidad.


En resumen, el mapa de la conciencia propuesto por David Hawkins ofrece una guía para comprender los diferentes niveles de conciencia que pueden experimentar los seres humanos. Nos invita a reflexionar sobre nuestra propia forma de percibir el mundo y nos muestra el camino hacia una conciencia más elevada. Al conocer y reconocer estos niveles, podemos trabajar hacia el crecimiento personal y espiritual, buscando el bienestar y la plenitud en nuestras vidas.

jueves, 8 de agosto de 2024

EL DÍA MUNDIAL DE LA BONDAD.

 El 13 de noviembre de cada año se conmemora como el Día Mundial de la Bondad. Este día tiene como objetivo reafirmar las buenas acciones en las personas y en las comunidades del mundo, siendo la bondad un elemento esencial de la condición humana que crea puentes de unión entre las diferentes comunidades.



La bondad es definida como una inclinación o tendencia natural del ser humano a hacer el bien, siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesita de una forma amable y generosa. Dicho con sencillez, la bondad es la cualidad que demuestra la persona buena, que no es mala ni corrupta y que es moralmente íntegra. La persona que manifiesta bondad siempre busca formas de ayudar a los demás y de hacer cosas por ellos. La bondad como valor forma parte de la mayoría de las culturas, siendo esencial e indispensable ayudar al prójimo de manera desinteresada.



Antes de salir al encuentro de los demás y para poder ayudarlos de forma eficaz es necesaria la empatía, ponernos en los zapatos de la persona a la que vamos a auxiliar, pero sobre todo escucharla con amabilidad para fomentar el dialogo, la comunicación con aquel que más nos necesita.

La amabilidad es un factor importante de la cultura del diálogo y el diálogo es indispensable si queremos vivir en paz, como hermanos, que no siempre se llevan bien, es normal, pero que, sin embargo, hablan entre sí, se escuchan e intentan comprenderse y encontrarse.  Basta pensar: ¿Qué sería del mundo sin el diálogo paciente de tantas personas generosas que han mantenido unidas a familias y comunidades? El diálogo persistente y valiente no aparece en los titulares como los enfrentamientos y los conflictos, sin embargo, ayuda discretamente al mundo a vivir mejor. La amabilidad forma parte del diálogo. No es solo una cuestión de “etiqueta”, de formas galantes… No, no es esto a lo que nos referimos al hablar de cortesía. Por el contrario, es una virtud que hay que recuperar y ejercitar cada día, para ir contracorriente y humanizar nuestras sociedades.



La bondad es un antídoto contra algunas patologías de nuestra sociedad; contra la crueldad, que desgraciadamente puede introducirse como un veneno en el corazón e intoxicar las relaciones; contra la ansiedad distraída y el frenesí que nos hacen centrarnos en nosotros mismos y cerrarnos a los demás.

Estas enfermedades de nuestra vida cotidiana nos vuelven agresivos e incapaces de pedir permiso o perdón, o simplemente decir gracias. Y así, cuando en la calle o en una tienda, o en una oficina nos encontramos con una persona amable, nos asombramos, nos parece un pequeño milagro, porque desgraciadamente la amabilidad ya no es muy común. Pero, gracias a Dios, todavía hay personas amables que saben dejar de lado sus propias preocupaciones para prestar atención a los demás, regalar una sonrisa, una palabra de ánimo, escuchar a alguien que necesita confiar, desahogarse.



Que en ese día y en todos, como Comunidad Universitaria, recuperemos la bondad como virtud personal y cívica que pueda ayudar en no poca medida a mejorar la vida, nuestras familias, comunidades y sociedades. La experiencia nos enseña que si se convierte en un modo de vida puede crear una convivencia sana, puede humanizar las relaciones sociales disolviendo la agresividad y la indiferencia.

“El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. El amor nunca pasará.” 

(1 Corintios 13, 4- 8)

martes, 30 de julio de 2024

ELIGE SER ESPIRITUAL.

 La espiritualidad es la vida interior. Las expresiones y prácticas de espiritualidad son personales; es cómo usted entiende el mundo y el universo en su interior. La espiritualidad no implica ser religioso. De hecho, muchos se consideran muy espirituales y para nada religiosos. Ser espiritual no quiere decir que usted sea miembro de una iglesia, un templo o de un grupo religioso organizado, a pesar de que muchas personas canalizan sus necesidades espirituales a través de la religión. La forma en que usted conecte su espiritualidad es una decisión únicamente suya.



Cuál es el propósito y el significado de la vida? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué existe tanto sufrimiento en un mundo tan bello? ¿Qué conexión tenemos con la naturaleza? ¿Qué nos depara el futuro como individuos y como sociedad? ¿En qué usted cree más profundamente?

Éstas son preguntas que ayudan a entender la espiritualidad y todo lo que la espiritualidad nos ayuda a responder.

Cada individuo tiene que redescubrirse constantemente y hacerse y rehacerce a medida que vaya por la vida. La espiritualidad es una parte importante de este proceso ya que nos ayuda a construir la estructura de lo que somos. Cuando nos conectamos más a nuestra espiritualidad, mejoramos nuestra relación con los demás y con el mundo. Ya sea en la búsqueda de la espiritualidad mediante una religión o siguiendo su propia fe, la forma en que usted se conecte con los demás y con el mundo a su alrededor son una parte importante en el desarrollo de su espiritualidad.



Pensar en la espiritualidad y hacerla parte de nuestra vida nos ayuda a sobrellevar el trabajo, el estrés, los problemas y las veces en que la vida nos parezca dura. Hacer de la espiritualidad una parte íntegra de su plan para una vida saludable le aportará muchos beneficios. A medida que crezca su espiritualidad, le ayudará a descubrir el sentido de su vida, a mejorar su sentimiento de paz, a sobrellevar los tiempos difíciles y de estrés, a sentirse más seguro, a comunicarse mejor con las personas más cercanas para compartir las cosas alegres y las tristes. Todo esto mejorará su bienestar emocional y mental y su salud en general.



¿Por dónde empezar si desea desarrollar su sentido de espiritualidad y traerle más paz y armonía a su vida?.

Disfrute de un poco de paz y tranquilidad

Trate de crear algún espacio de paz en su vida y tómese un tiempo para reflexionar. Rece, medite o haga yoga. No tiene que ser diariamente. Incluso un poco de tranquilidad y reflexión al final del día resulta beneficioso para desarrollar su espiritualidad. Utilice esos momentos de tranquilidad para pensar positivamente en usted y los que le rodean. Esto le ayudará a fortalecer su mente y mejorar su concentración y a desarrollar su paciencia.



Haga una lista de agradecimientos

Piense en las cosas por las que esté agradecido. Esto no sólo reduce los pensamientos negativos, sino que nos hace pensar positivamente. Mientras más negativos seamos, más difícil nos resulta ver lo bueno en nosotros, en los demás y en la vida en general. Trate de sentarse tranquilamente a escribir una “lista de agradecimientos”. Piense bien en todas las personas y cosas en su vida que le hacen sentir mejor y anótelas. Al final de cada día trate de pensar al menos en tres cosas que le ocurrieron ese día por las que esté agradecido. El agradecimiento hace que usted se concentre en el lado positivo de la vida y esto le ayudará a sentirse cada vez más alegre y en paz.



Disfrute la naturaleza

Trate de caminar o sentarse a la orilla del mar, en un jardín o en otro sitio al aire libre, si es posible donde no hayan otras personas que puedan distraerlo. Preste atención a lo que le rodea, en vez de perderse pensando en otros aspectos de su vida. Note la diferencia entre la rapidez en que se mueve la mayor parte de nuestra vida y el ritmo lento y tranquilo de las olas, el viento entre los árboles y las plantas que crecen. Puede hacerse preguntas sobre lo que escucha, lo que huele, lo que le gusta del lugar, lo que siente y cómo se relacionan todas estas cosas.


viernes, 5 de julio de 2024

CON LA MEDITACIÓN CAMINAMOS POR EL SENDERO DE DIOS.

 En el instante en que nos sentamos a meditar es el momento en que comenzamos a caminar por el sendero de los santos. En ese preciso momento dejamos todos los conceptos atrás y comienza la experiencia.

Es mientras estemos sentados en meditación , se inmovilizará la mente, iremos al interior, encontraremos la Forma Radiante, realizaremos nuestro propio Ser inmortal y alcanzaremos la realización de Dios. Todo sucederá mientras estamos en meditación. Por eso se dice que la meditación es acción y que la meditación es iluminación. Cada vez que nos sentamos en meditación estamos haciendo la tarea más importante que cualquier ser humano pueda hacer: la de transformar completamente su carácter y su conciencia.

Por lo tanto no deberíamos creer a nuestra mente o a la sociedad y sentirnos culpables cuando nos digan: “¡No te quedes ahí sentado, haz algo!”. En su lugar, deberíamos decir: “¡No te quedes haciendo algo, siéntate ahí!”. El verdadero valor de la meditación se mantiene oculto a los demás.

Al sentarnos en meditación le devolvemos su poder a nuestra alma, le damos alimento espiritual, nos volvemos espiritualmente fuertes para enfrentar al mundo y aprendemos a hacer contacto consciente con Dios en nuestro interior. Al sentarnos sin movernos, aprendemos a entregarnos, a ser pacientes, a resistir y a aceptar el camino de Jesucristo. Al someternos a las instrucciones del Maestro de meditar, alimentamos la semilla de la verdadera humildad, que consiste en vivir en su voluntad. Cuando alcanzamos un estado mental meditativo, ¿Qué nos puede irritar, o perturbar nuestro equilibrio? En medio de una vorágine de actividades, y catástrofes , permanecemos inalterables, contentos y felices en nuestra quietud . Tal es el poder de la meditación. ¿Cómo puede haber una actividad más importante durante el día que sentarnos en meditación?

Para crear un estado mental propicio a la meditación, podemos conscientemente tratar de abstenernos de situaciones que nos provoquen enojo, lujuria, tensión y otras cosas por el estilo. Estas situaciones dejan fuertes impresiones en nuestra mente. Descubriremos que cuando nos sentamos a meditar, son estas mismas cosas las primeras que surgen en nuestra mente y que gastamos mucho tiempo y energía en expulsarlas. Así que, en la medida de nuestras posibilidades, cuando estas situaciones surjan, recordemos que nuestra meditación sufrirá si nos entregamos a ellas. Recordando este punto, es mejor dejarlas ir.

Para ayudar a preparar a la mente para la meditación, algunas personas gustan de leer algún libro o artículo que les inspire, o comienzan la meditación con una pequeña oración. Como todos sabemos, lleva tiempo asentar la mente. Las palabras que el Maestro JESÚS, nos dio  son la herramienta ideal para calmar la mente y así pasar directamente, sin más preámbulos, a la meditación. ¿Qué mejor manera de orar, de calmar la mente y de infundir una actitud de amor y devoción que usar las palabras que nuestro Maestro Jesucristo nos dio para ese propósito?




Cualquier hora es buena para meditar. Si esperamos a que las condiciones sean ideales, probablemente nunca nos sentemos a meditar. A cualquier hora tenemos una buena oportunidad de calmar y de purificar la mente, así que podemos hacer nuestra meditación a cualquier hora del día o de la noche.

En cualquier lugar se puede meditar. Cuando hagamos nuestra meditación formal, es conveniente que nos sentemos en el mismo lugar, pues pronto asociaremos a ese lugar con la paz y la tranquilidad de la meditación y encontraremos que la mente puede concentrarse mejor cuando se hace esta asociación. 



La meditación es una actividad que involucra a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Si no adoptamos una postura que apoye y ayude al proceso de la meditación, estaremos obstaculizando nuestra práctica de meditación. Lo importante es que nos sentemos con nuestro cuerpo inmóvil y nuestra espalda erguida y recta. Esto ayudará tanto a nuestra concentración como a nuestra salud. 

La mente no puede tranquilizarse ni aquietarse si el cuerpo está continuamente moviéndose, de la misma manera que el agua no puede estar quieta en un vaso que se mueve. Si inmovilizamos el cuerpo, estamos ayudando a inmovilizar la mente, así que es importante que encontremos una postura que nos permita mantenernos quietos y que minimice el dolor y la incomodidad que nos llevan a estar continuamente cambiando o ajustando nuestra posición. 





La meditación nos enseña a interiorizar, generando una mayor consciencia de nuestra propia persona y de donde nos encontramos ubicados. Este proceso de concientización posibilita la conexión con aquello que nos supera, con aquello que es mayor que nosotros y que nuestra comprensión, resultando en una profunda sensación de paz y serenidad; pero lo más importante es que esta conexión también nos permite salir de nosotros mismos, para ir hacia lo otro, religándonos con los demás seres humanos, con la realidad, con el universo y, consecuentemente, con Dios. Es así como la práctica asidua de la meditación va transformando nuestra vida al permitirnos hacernos conscientes del Espíritu en nosotros y en todo lo que nos rodea.  nos damos cuenta que somos uno con Dios, quien con su amor infinito todo lo inunda. 


sábado, 18 de mayo de 2024

LA CONEXIÓN DIOS-NATURALEZA.

 Seguro que has notado lo bien que te sientes después de dar un paseo por la naturaleza. O qué tan relajado te sientes cuando caminas por un parque, trabajas en un jardín, caminas descalzo por la playa o incluso cuando te recuestas en el césped.

¿A qué se debe esa sensación de plenitud? Hay algo en la conexión con la naturaleza que armoniza nuestros ritmos internos, induce la paz interior y nos recarga.


Nos dice el Papa Francisco en la encíclica “Laudate Si” (Alabado seas): “El amor de Dios es el móvil fundamental de todo lo creado… Entonces, cada criatura es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo. Hasta la vida efímera del ser más insignificante es objeto de su amor y, en esos pocos segundos de existencia, él lo rodea con su cariño”. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios”.



Este mundo sobre - conectado nos ha animado a des-conectarnos cada vez más de la naturaleza. y con el trajín del día a día en que vivimos, nos olvidamos de mirar a nuestro alrededor y contemplar la belleza de la creación. En nuestro mundo moderno, en donde muchas veces ponemos mucha prioridad al quehacer, nos olvidamos de la importancia de hacer un alto para conectarnos con nosotros mismos, con la belleza que nos rodea, que nos invita a contemplar la maravillosa obra de Dios y vivimos en constante estrés y tensión, postergando lo esencial.

Esta tensión en nuestro sistema crea estrés y ansiedad. Con el tiempo, también afecta nuestra salud física y mental. Contemplar la naturaleza nos ofrece una oportunidad para recobrar esa sensación de calma y bienestar que ocurre cuando hacemos una pausa y vemos la presencia de Dios en todo lo creado.


Estar cerca de la naturaleza o verla, mejora nuestro bienestar. La pregunta es ¿por qué?

No hay duda de que estar en la naturaleza, o incluso ver imágenes de ella, reduce los síntomas fisiológicos del estrés en nuestro cuerpo. Lo que significa que es menos probable sentirnos ansiosos o temerosos cuando estamos rodeados por la naturaleza y, por lo tanto, podemos estar más abiertos a otras personas y a patrones de pensamientos creativos.

Además, la naturaleza a menudo induce asombro, reverencia, y todas las emociones que se sabe que tienen una variedad de beneficios, que promueven desde el bienestar y el altruismo hasta la humildad y la salud.

Asimismo, se ha descubierto que pasar tiempo en la naturaleza ayuda con problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. Esto podría deberse a la combinación entre la actividad física regular y el contacto con estar al aire libre en la naturaleza y en medio de esa pausa recordar lo valiosos que somos para Dios, quien nos ha dado esta hermosa casa en donde vivir.


Puede que vivamos encerrados en nuestro propio mundo, pero contemplar la naturaleza es tan simple como ir al parque y agudizar tus sentidos.

Visión: contempla el color verde y los paisajes que te ofrece la naturaleza.

Olfato: inhala los aromas y la fragancia de los árboles.

Oído: escucha los sonidos de la naturaleza, los cantos de los pájaros, el movimiento de las hojas, etc.

Tacto: Siéntate o échate en el césped, y coloca todo tu cuerpo y mente en la atmósfera en la que te encuentras.

Gusto: Prueba los alimentos que te provee la naturaleza, como los frutos, hojas, etc.

En suma, la naturaleza literalmente nos trae a la vida y nos ayuda a estar conectados con nuestra esencia, especialmente con nuestro Creador, quien hizo todas las cosas y vio que era bueno.

viernes, 19 de abril de 2024

LA CONEXIÓN DEL ESPÍRITU Y LAS PLANTAS.

 Las Escrituras utilizan las plantas como metáforas del crecimiento espiritual. 

Enseñan acerca de sembrar y nutrir una semilla en nuestro corazón.

Jesucristo, por ejemplo, comparó las semillas con la palabra de Dios.


¡Tú puedes dar vida a estas parábolas al nutrir tu propia planta!. Cuidar de una planta viva y en crecimiento es una excelente manera de honrar a las creaciones de Dios y, al mismo tiempo, aprender cosas buenas.

Si eres nuevo en esto de las plantas, escoge una de tu zona que sea fácil de cuidar. (Piensa en cactus, suculentas, helechos o plantas cinta, etc.). Luego piensa en estas conexiones espirituales mientras la cuidas cada día:


1. Aprende a cuidar tu planta.

Conexión: ¿Dónde puedes obtener información confiable sobre la mejor manera de cuidar tu cuerpo y tu espíritu?

2. Asegúrate de que tu planta reciba la cantidad correcta de luz.

Conexión: ¿Qué tipo de luz necesita tu cuerpo? (Piensa en la luz del sol). ¿Qué clase de luz necesita tu espíritu? (Piensa en la luz de Cristo).

3. Dale a tu planta la cantidad correcta de agua.

Conexión: ¿Por qué es importante el agua para tu cuerpo? ¿Por qué es importante Jesucristo, el Agua Viva, para tu alma?.


Al igual que tu testimonio, cultivar una planta requiere tiempo; pero con un poco de paciencia y mucho amor, ¡ambos pueden florecer y llegar a ser algo hermoso!

Crecer juntos

Mientras siembras tu semilla y la ayudas a crecer, establece una meta que pueda ayudarte a crecer más saludablemente también. Podría ser algo que nutra tu espíritu o que origine un mejor hábito físico. Cada vez que cuides de tu semilla, ¡comprueba cómo vas con tu meta!.


viernes, 12 de abril de 2024

COMENZAR DE NUEVO CON CRISTO JESÚS.

 Como creyentes, nuestro deseo es tener una relación íntima con Dios. Cualquiera que haya sido nuestra experiencia el año pasado, le damos gracias al Señor que podemos darnos de una manera fresca a ir en pos de Cristo diariamente .

Si usted desea aprender a apreciar más a Cristo, lea la Biblia frecuentemente y en oración .


Para tener una relación íntima con el Señor Jesús, es esencial que le amemos, y nuestro amor y apreciación por Él resulta de conocerle a Él y saber lo que Él ha hecho por nosotros. Mientras más le conocemos al leer Su Palabra, más le amamos. 

Podemos comenzar pidiendole al  Señor que renueve nuestro amor por Él y nos dé un anhelo profundo por Él en Su Palabra a fin de que sólo podamos estar satisfechos hasta que le encontremos, miremos y lo sintamos en Su Palabra. 


Pasar tiempo con Él:

Sencillamente debemos pasar tiempo con Aquel a quien amamos. Nada puede sustituir que pasemos un tiempo dedicado a solas con Él, libre de las distracciones, especialmente temprano en la mañana. Al pasar tiempo con Él primero, antes de que nos envolvamos en los asuntos del día, le experimentaremos como el rocío que refresca en nuestra comunión con Él. Solamente al apartar un tiempo para pasar con Él, conoceremos a Cristo, creceremos en nuestra relación con Él y creceremos en Su vida.


Alimentarse de Él en Su Palabra:

El ‘buen alimento’ es…el alimento que procede de la Palabra de Dios, porque de igual manera que el alimento fortalece los tejidos de nuestro cuerpo, repara los desperdicios y preserva nuestra salud, así es la Palabra de Dios, el alimento perfecto del alma.

La Biblia es nuestro alimento espiritual. En Jeremías 15:16 el profeta dijo: “Fueron halladas Tus palabras, y yo las comí; y Tu palabra me fue por alegría y por gozo de mi corazón”. Debemos acudir hambrientos a la Palabra a diario a fin de gustar y disfrutar a Dios, comer y beber de Él, y ser nutridos y satisfechos por Él. Alimentarnos de Su Palabra de esta manera imparte Su vida en nosotros. Si no tenemos el apetito por Dios en Su Palabra, podemos sencillamente pedirle que nos lo dé.


Permanecer en las porciones pequeñas:

Toda lectura debe ser acompañada con meditación y oración. Lea un poco, ore y medite más.

A menudo tratamos de leer mucho a la vez o leemos la Palabra de Dios demasiado rápido. Esta no es una manera saludable de asimilar la Palabra; de igual manera, cuando consumimos muy rápido un platillo enorme, esto no es muy saludable para nosotros físicamente. Al igual que con el alimento físico, es mejor consumir espiritualmente una porción pequeña e incluso masticarla y digerirla por medio de la oración. Cuando masticamos la Palabra de esta manera, nos nutre y se queda con nosotros todo el día.


Leer la Palabra acompañada con la oración:

La conexión vital entre la palabra y la oración es una de las lecciones más sencillas y una de las primeras de la vida cristiana.

Nuestro tiempo con el Señor en Su Palabra debe estar lleno de oraciones conversacionales y de la lectura en voz alta de las Escrituras. Mientras leemos, podemos orar la Palabra, a tal punto que la Palabra se convierta en nuestra oración. De esta manera, hablar las Escrituras se convierte en nuestra oración a Dios y leer se convierte en poder escucharlo a Él.


Enfocarse en contactarlo a Él y no en llevar a cabo un deber:

Lo primero que debe preocuparnos no tiene que ver con cuánto debemos servir al Señor o cuánto debemos glorificar al Señor, sino cómo debe nuestra alma permanecer en un estado de alegría y cómo nuestro ser interior debe ser nutrido.

En vez de ser una rutina seca o un deber, nuestro tiempo con el Señor en Su Palabra debe ser un tiempo de deleitarnos en el Señor. Este tiempo debe lograr que nuestros corazones estén alegres en Él y debe provenir de nuestro deseo puro y único por Dios mismo. En vez de ir en busca del conocimiento bíblico o respuestas a nuestras oraciones, este tiempo debe ser para quedarse en Su presencia a fin de disfrutarle de manera íntima.


Que todos podamos tener un nuevo comienzo con el Señor y sigamos desarrollando una relación personal con Él al pasar tiempo con Él. Que todos podamos aprender a ser nutridos con la Palabra de forma más profunda y que podamos renovar y enriquecer nuestros tiempos diarios de comunión personal con Él.


SINTONIZA CON DIOS.

  Los maestros afirman que todos somos seres multidimensionales con un gran potencial. Créelo, ámate, sintoniza con Dios que te habita, y co...