sábado, 18 de mayo de 2024

LA CONEXIÓN DIOS-NATURALEZA.

 Seguro que has notado lo bien que te sientes después de dar un paseo por la naturaleza. O qué tan relajado te sientes cuando caminas por un parque, trabajas en un jardín, caminas descalzo por la playa o incluso cuando te recuestas en el césped.

¿A qué se debe esa sensación de plenitud? Hay algo en la conexión con la naturaleza que armoniza nuestros ritmos internos, induce la paz interior y nos recarga.


Nos dice el Papa Francisco en la encíclica “Laudate Si” (Alabado seas): “El amor de Dios es el móvil fundamental de todo lo creado… Entonces, cada criatura es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo. Hasta la vida efímera del ser más insignificante es objeto de su amor y, en esos pocos segundos de existencia, él lo rodea con su cariño”. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios”.



Este mundo sobre - conectado nos ha animado a des-conectarnos cada vez más de la naturaleza. y con el trajín del día a día en que vivimos, nos olvidamos de mirar a nuestro alrededor y contemplar la belleza de la creación. En nuestro mundo moderno, en donde muchas veces ponemos mucha prioridad al quehacer, nos olvidamos de la importancia de hacer un alto para conectarnos con nosotros mismos, con la belleza que nos rodea, que nos invita a contemplar la maravillosa obra de Dios y vivimos en constante estrés y tensión, postergando lo esencial.

Esta tensión en nuestro sistema crea estrés y ansiedad. Con el tiempo, también afecta nuestra salud física y mental. Contemplar la naturaleza nos ofrece una oportunidad para recobrar esa sensación de calma y bienestar que ocurre cuando hacemos una pausa y vemos la presencia de Dios en todo lo creado.


Estar cerca de la naturaleza o verla, mejora nuestro bienestar. La pregunta es ¿por qué?

No hay duda de que estar en la naturaleza, o incluso ver imágenes de ella, reduce los síntomas fisiológicos del estrés en nuestro cuerpo. Lo que significa que es menos probable sentirnos ansiosos o temerosos cuando estamos rodeados por la naturaleza y, por lo tanto, podemos estar más abiertos a otras personas y a patrones de pensamientos creativos.

Además, la naturaleza a menudo induce asombro, reverencia, y todas las emociones que se sabe que tienen una variedad de beneficios, que promueven desde el bienestar y el altruismo hasta la humildad y la salud.

Asimismo, se ha descubierto que pasar tiempo en la naturaleza ayuda con problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. Esto podría deberse a la combinación entre la actividad física regular y el contacto con estar al aire libre en la naturaleza y en medio de esa pausa recordar lo valiosos que somos para Dios, quien nos ha dado esta hermosa casa en donde vivir.


Puede que vivamos encerrados en nuestro propio mundo, pero contemplar la naturaleza es tan simple como ir al parque y agudizar tus sentidos.

Visión: contempla el color verde y los paisajes que te ofrece la naturaleza.

Olfato: inhala los aromas y la fragancia de los árboles.

Oído: escucha los sonidos de la naturaleza, los cantos de los pájaros, el movimiento de las hojas, etc.

Tacto: Siéntate o échate en el césped, y coloca todo tu cuerpo y mente en la atmósfera en la que te encuentras.

Gusto: Prueba los alimentos que te provee la naturaleza, como los frutos, hojas, etc.

En suma, la naturaleza literalmente nos trae a la vida y nos ayuda a estar conectados con nuestra esencia, especialmente con nuestro Creador, quien hizo todas las cosas y vio que era bueno.

viernes, 19 de abril de 2024

LA CONEXIÓN DEL ESPÍRITU Y LAS PLANTAS.

 Las Escrituras utilizan las plantas como metáforas del crecimiento espiritual. 

Enseñan acerca de sembrar y nutrir una semilla en nuestro corazón.

Jesucristo, por ejemplo, comparó las semillas con la palabra de Dios.


¡Tú puedes dar vida a estas parábolas al nutrir tu propia planta!. Cuidar de una planta viva y en crecimiento es una excelente manera de honrar a las creaciones de Dios y, al mismo tiempo, aprender cosas buenas.

Si eres nuevo en esto de las plantas, escoge una de tu zona que sea fácil de cuidar. (Piensa en cactus, suculentas, helechos o plantas cinta, etc.). Luego piensa en estas conexiones espirituales mientras la cuidas cada día:


1. Aprende a cuidar tu planta.

Conexión: ¿Dónde puedes obtener información confiable sobre la mejor manera de cuidar tu cuerpo y tu espíritu?

2. Asegúrate de que tu planta reciba la cantidad correcta de luz.

Conexión: ¿Qué tipo de luz necesita tu cuerpo? (Piensa en la luz del sol). ¿Qué clase de luz necesita tu espíritu? (Piensa en la luz de Cristo).

3. Dale a tu planta la cantidad correcta de agua.

Conexión: ¿Por qué es importante el agua para tu cuerpo? ¿Por qué es importante Jesucristo, el Agua Viva, para tu alma?.


Al igual que tu testimonio, cultivar una planta requiere tiempo; pero con un poco de paciencia y mucho amor, ¡ambos pueden florecer y llegar a ser algo hermoso!

Crecer juntos

Mientras siembras tu semilla y la ayudas a crecer, establece una meta que pueda ayudarte a crecer más saludablemente también. Podría ser algo que nutra tu espíritu o que origine un mejor hábito físico. Cada vez que cuides de tu semilla, ¡comprueba cómo vas con tu meta!.


viernes, 12 de abril de 2024

COMENZAR DE NUEVO CON CRISTO JESÚS.

 Como creyentes, nuestro deseo es tener una relación íntima con Dios. Cualquiera que haya sido nuestra experiencia el año pasado, le damos gracias al Señor que podemos darnos de una manera fresca a ir en pos de Cristo diariamente .

Si usted desea aprender a apreciar más a Cristo, lea la Biblia frecuentemente y en oración .


Para tener una relación íntima con el Señor Jesús, es esencial que le amemos, y nuestro amor y apreciación por Él resulta de conocerle a Él y saber lo que Él ha hecho por nosotros. Mientras más le conocemos al leer Su Palabra, más le amamos. 

Podemos comenzar pidiendole al  Señor que renueve nuestro amor por Él y nos dé un anhelo profundo por Él en Su Palabra a fin de que sólo podamos estar satisfechos hasta que le encontremos, miremos y lo sintamos en Su Palabra. 


Pasar tiempo con Él:

Sencillamente debemos pasar tiempo con Aquel a quien amamos. Nada puede sustituir que pasemos un tiempo dedicado a solas con Él, libre de las distracciones, especialmente temprano en la mañana. Al pasar tiempo con Él primero, antes de que nos envolvamos en los asuntos del día, le experimentaremos como el rocío que refresca en nuestra comunión con Él. Solamente al apartar un tiempo para pasar con Él, conoceremos a Cristo, creceremos en nuestra relación con Él y creceremos en Su vida.


Alimentarse de Él en Su Palabra:

El ‘buen alimento’ es…el alimento que procede de la Palabra de Dios, porque de igual manera que el alimento fortalece los tejidos de nuestro cuerpo, repara los desperdicios y preserva nuestra salud, así es la Palabra de Dios, el alimento perfecto del alma.

La Biblia es nuestro alimento espiritual. En Jeremías 15:16 el profeta dijo: “Fueron halladas Tus palabras, y yo las comí; y Tu palabra me fue por alegría y por gozo de mi corazón”. Debemos acudir hambrientos a la Palabra a diario a fin de gustar y disfrutar a Dios, comer y beber de Él, y ser nutridos y satisfechos por Él. Alimentarnos de Su Palabra de esta manera imparte Su vida en nosotros. Si no tenemos el apetito por Dios en Su Palabra, podemos sencillamente pedirle que nos lo dé.


Permanecer en las porciones pequeñas:

Toda lectura debe ser acompañada con meditación y oración. Lea un poco, ore y medite más.

A menudo tratamos de leer mucho a la vez o leemos la Palabra de Dios demasiado rápido. Esta no es una manera saludable de asimilar la Palabra; de igual manera, cuando consumimos muy rápido un platillo enorme, esto no es muy saludable para nosotros físicamente. Al igual que con el alimento físico, es mejor consumir espiritualmente una porción pequeña e incluso masticarla y digerirla por medio de la oración. Cuando masticamos la Palabra de esta manera, nos nutre y se queda con nosotros todo el día.


Leer la Palabra acompañada con la oración:

La conexión vital entre la palabra y la oración es una de las lecciones más sencillas y una de las primeras de la vida cristiana.

Nuestro tiempo con el Señor en Su Palabra debe estar lleno de oraciones conversacionales y de la lectura en voz alta de las Escrituras. Mientras leemos, podemos orar la Palabra, a tal punto que la Palabra se convierta en nuestra oración. De esta manera, hablar las Escrituras se convierte en nuestra oración a Dios y leer se convierte en poder escucharlo a Él.


Enfocarse en contactarlo a Él y no en llevar a cabo un deber:

Lo primero que debe preocuparnos no tiene que ver con cuánto debemos servir al Señor o cuánto debemos glorificar al Señor, sino cómo debe nuestra alma permanecer en un estado de alegría y cómo nuestro ser interior debe ser nutrido.

En vez de ser una rutina seca o un deber, nuestro tiempo con el Señor en Su Palabra debe ser un tiempo de deleitarnos en el Señor. Este tiempo debe lograr que nuestros corazones estén alegres en Él y debe provenir de nuestro deseo puro y único por Dios mismo. En vez de ir en busca del conocimiento bíblico o respuestas a nuestras oraciones, este tiempo debe ser para quedarse en Su presencia a fin de disfrutarle de manera íntima.


Que todos podamos tener un nuevo comienzo con el Señor y sigamos desarrollando una relación personal con Él al pasar tiempo con Él. Que todos podamos aprender a ser nutridos con la Palabra de forma más profunda y que podamos renovar y enriquecer nuestros tiempos diarios de comunión personal con Él.


jueves, 21 de marzo de 2024

REFLEXIONES.

 Todos sabemos que, históricamente, Jesús nació en Belén y se crio en Nazaret, hace unos 2000 años más o menos. Paralelamente a este conocimiento se sabe que “el Cristo” es el Alfa y el Omega, el principio y el fin . Jesús, el Cristo, nos manifestó el amor y la compasión y la misericordia de Dios cuando asumió una vida humana, pero al mismo tiempo era también Dios, siempre el Amado de la Trinidad.

Nosotros identificamos, como es natural, la Encarnación con María que dio a luz a Jesús. Hay otro sentido, además, que consiste en afirmar que el PRIMER momento de la Encarnación aconteció con la primera creación de Dios y sigue cada día en nuestro universo que continúa expandiéndose. Piensen en esto mientras cruzamos el umbral científico para adentrarnos en nuestra siguiente reflexión.



LA PUERTA DE ACCESO A LA CIENCIA.

Si siguen ustedes los correos electrónicos que cada día envía el P. Richard Rohr, notarán que cita a menudo a Einstein que dijo “Si tienes una imagen equivocada del mundo, también lo será la imagen que tienes de Dios.” La Teoría del Big Bang o el Flaring Forth, o como se quiera llamar al principio o la génesis de la Creación, tuvo lugar hace alrededor de 13.800 millones de años. Si puedes imaginar una caminata cósmica de una hora que toma la forma de un camino en espiral, evolucionando desde una pequeña fogata, puedes tener la idea desde la siguiente visita guiada.

La fogata representa una explosión gigantesca que envía sustancias químicas invisibles, especialmente hidrógeno y helio. Durante unos minutos te encuentras con la oscuridad hasta que ves el brillo de las primeras estrellas, algunas galaxias y después de otros 15 minutos, mientras te paseas, te complacerá reconocer nuestro sistema solar con ese pequeño mármol azul de la Madre Tierra. Ella es nuestra casa envuelta en una capa de oxígeno. Unos minutos más tarde surgen los antepasados de las bacterias, los comienzos de la vida, con la interacción entre tierra y sol, el proceso de fotosíntesis abre el camino para que toda la vida futura participe en la mutua nutrición entre células vivas.



Pasan veinte minutos más y estás a más de la mitad de tu jornada cuando las primeras pequeñas criaturas de la Tierra se involucran en la reproducción sexual con vida multicelular evolucionando hasta que, de repente, hay criaturas con ojos que te observan y, como dijo Darwin, ¡he aquí un logro increíble! Esta araña a la izquierda se conoce científicamente como Portia.

“He aquí que," entonces el primer pez con columna vertebral pasa nadando y, poco después, aparecen algunas plantas diminutas que pueden vivir en tierra firme. De alguna manera, las aletas se transforman en alas y pies, y en los siguientes minutos, los insectos y otras pequeñas criaturas voladoras y serpenteantes te rodean. Nadar, volar, caminar - ¡Qué Bueno es todo!, Con solo 10 minutos más o menos, repentinamente, casi todo desaparece debido a una gran extinción (una de las cinco principales extinciones) y pronto solo los dinosaurios sobreviven dominando todo durante varios minutos. Estás casi al final de esta aventura emocionante cuando estas criaturas mueren y los mamíferos más pequeños se hacen más fuertes, cuadrúpedos de todo tipo. Los pájaros vuelan y la tierra irrumpe en la canción, ¡la primera ópera! Cuando falta 1 minuto para el final, los monos se yerguen sobre dos patas y, antes de que te des cuenta, el homo sapiens aparece y te dice: “¡Bienvenido a la tierra, amigo mío!”.




Con la humanidad abrumada por el poder y la majestad de la tierra, los habitantes terrestres se vuelven primero a las deidades femeninas con una fuerte línea matriarcal. Sin embargo, con la capacidad de hacer herramientas, descubren que los cultivos y los animales necesitan protección.

Desafortunadamente, las armas están hechas para alejar a los enemigos. Antes de que puedas pestañear, se han vuelto patriarcales y las deidades femeninas son vencidas por hombres como Zeus.

Caminando tan solo unos segundos tenemos civilizaciones y religiones. Confucio nació en China y Buda en India seguido por Jesús que nació en Israel.

Hubo exploraciones, colonizaciones, revoluciones sociales, científicas e industriales. El universo continúa expandiéndose y con todo nuestro conocimiento científico, con solo un nanosegundo en nuestro camino, se envía una nave espacial a la luna y ahora podemos mirar hacia atrás y vernos a nosotros mismos por primera vez. ¡Hemos condensado 13.800 millones de años de evolución en una caminata cósmica de una hora, con muchísima actividad en los últimos dos pasos! ¡¡¡Qué maravilla todo esto!!! (¡Por favor, permítanme una licencia poética con el tiempo matemático!) Y ahora, al momento presente...



Todo esto es maravilloso, pero hay trabajo por hacer. En algunos noviciados, antes se solía poder encontrar un manual con el título "100 cosas que mi madre me enseñó". Entre las primeras 10 había "No debes tirar nada por el suelo". Dentro de la casa o habitación generalmente esta regla funcionaba, pero la verdad es que se olvidada a menudo más allá de la puerta principal. Por esto tenemos la situación que el Papa Francisco ahora describe en su encíclica, Laudato si' como, "La tierra, nuestro hogar, parece convertirse cada vez más en un depósito de porquerías".

La realidad es que en nuestros océanos hay 5 torbellinos o islas de desechos plásticos; uno de ellos tiene un tamaño supera el de Estados Unidos y otro el tamaño de Europa. En Estados Unidos vendemos nuestra basura a México, Colombia y Venezuela y Europa la vende la suya a España, Portugal y Túnez, quienes a su vez envasan cuidadosamente estos desechos y los exportan a China.

Australia también envía sus desechos a China. China anunció hace poco que no comprará más residuos compuestos por plásticos de un solo uso. El tema de este año para el Día de la Tierra, que se celebra el 22 de abril, es NO MÁS CONTAMINACIÓN POR PLÁSTICOS, como tazas desechables, utensilios, pajitas, bolsas, etc. La increíble cantidad de desechos es un problema, pero los peligros ocultos para la salud del plástico son tema para un número posterior de este boletín. Por ahora, trabajemos para mantener el mar azul, ‘azul’.


UNA O DOS PALABRAS MÍSTICAS DE HILDEGARD, la mujer que todo lo vio de color verde.

Santa Hildegard de Bingen nació el 16 de septiembre de 1098 en Alemania en el exuberante valle verde del Rin, un lugar fértil rico y fructífero. Esta Doctora de la Iglesia amaba el color verde y lo usó como una metáfora de todo lo que rebosaba vida y creatividad. El pecado fue lo que secó el poder ecológico de lo humano. El pecado interfiere con nuestro poder exaltante para crear.




En su vida, Hildegard consideró su propio despertar como un desencadenamiento de energía verde a través de la música, la poesía, la escritura, la curación y la pintura. Ligada a la metáfora verde encontramos la metáfora de la humedad, estar húmedo como la tierra húmeda, significa estar lleno de potencial crecimiento.
Para Hildegard, Dios estaba en todo, enverdeciendo todo, sosteniendo todo, manteniendo todo en el ser. Dios fue la fuente de toda creatividad.

Dios era intrínsecamente verde y toda la creación estaba exudando el verdor de Dios. La gente estaba viva cuando los jugos verdes de la creatividad fluían libremente. Hildegard animó a sus oyentes a ser creativos. En sus escritos, habla sobre el "poder verde", el poder de crear y traer vida y esperanza. Hildegard proclamó que Cristo trajo un "exuberante verdor" a lo "que estaba marchito y seco". Afirmó que el amor verde "se apresuró a ayudar a todos. La llegada de la primavera, ¿no te hace sentir esta vitalidad y acaso no es esto lo que la Resurrección y la Pascua te traen?.


"Situados en un paisaje de gran belleza natural, nuestras deliberaciones fueron enriquecidas por nuestra comunión franciscana con la creación.  Seguimos adelante con el desafío de profundizar nuestra comprensión de la espiritualidad cósmica y sus implicaciones para nuestra vida, nuestra oración y nuestra misión".

Con mis deseos de paz,

Jeanette Gaudet, mfic.




jueves, 7 de marzo de 2024

EL ESTADO DE UNIDAD MÍSTICA EN CRISTO JESÚS.

 Dar realce a la consciencia y a lo espiritual nos potencia más, si logramos disfrutar de la “experiencia cumbre”.



En ella te sientes en completa armonía contigo mismo y lo que te rodea, y experimentas profundo bienestar y felicidad plena. Son momentos maravillosos de dicha y felicidad que se dan a partir de sensaciones y percepciones profundas. Pueden ser inspiradas por emociones amorosas intensas, lo espiritual, el contacto con el arte y la belleza.

Trascienden al espacio-tiempo, generan efectos positivos y la sensación de ser libre y uno con el universo. Logras un estado de unidad mística.



Por eso,  La práctica asidua de la meditación te regala a veces esas experiencias cumbre en comunión con Dios. Es una vivencia del alma que disfrutas si creas el buen hábito de meditar. La meta de la vida no es acumular posesiones, es el progreso espiritual, es refinar día a día el espíritu y lograr la paz interior. La meta de la vida es llegar al dominio de sí mismo y fluir en el amor en sintonía con Dios. Relajarte y meditar te ayuda. Es un trabajo de alfarería en el que necesitas modelarte a ti mismo y dejar de lado todo lo que te amarra. La serenidad que ansías nace del amor generoso, el desapego, el perdón y la aceptación.



Pero no es fácil cuidar el alma si te dejas atrapar por lo material y por los afanes del ego orgulloso. Aprende, entonces, a amar el silencio, servir sin interés, soltar apegos y caminar en la humildad. No te apartes de lo esencial y llena cada espacio de amor siendo tolerante y compasivo. La meta de la vida se halla en el reino del Ser, no en las pasarelas del poder y la posesividad. ¿Cómo disfrutar de calma y de una buena vida? Solo actuando con amor, honestidad y respeto, valores importantes en este maravilloso viaje.


viernes, 16 de febrero de 2024

LAS DIFERENCIAS.

 No es lo mismo el conocimiento que la sabiduría, no es lo mismo la inteligencia que la consciencia. 

  “Conocer las cosas es erudición, conocer a los demás es sabiduría, conocerte a sí mismo es iluminación”. 

  Por lo mismo, lo que cuenta no es saber muchas cosas, sino saber amar y saber servir. 

  Y saber vivir, como decía un poeta, es oler las rosas en el camino, admirarlo todo y valorar el ahora. 

  De hecho, la felicidad está en el mismo camino, no al final; es ya, no en un futuro imaginario. 

  Atarse al ayer o angustiarse por el mañana es perderse el hoy y olvidar que la vida es aquí y ahora. 

  Lo sensato es crecer y llegar a un despertar de consciencia, la meta es alcanzar la iluminación en el amor. 

  Lo ideal es sentir a Dios y vivir solo para Él en un sendero de bondad, desapego y servicio. 




Te invito a meditar este pensamiento: “no está solo quien no tiene a nadie, sino quien no sabe amar”. 

“Saber amar”, buen tema para meditar en silencio, y buen campo para arar, abonar, sembrar y cultivar. 

Lo  haces cuando amas de verdad, el amor pide una entrega total y un cuidado constante. 

Amar demanda obras y buenos frutos, ya que amar sin hechos es escribir en el aire y arar en el mar. 

El amor es exigente y, no aceptar esto, es el terrible engaño del que busca lo cómodo y lo fácil.

Es un picaflor que acumula romances y rupturas porque se enamora de cuerpos, no de la esencia del otro.

Debes desenmascarar las raíces de tu conducta y mejorar en el exigente arte de amarte y amar.

Así no acumulas frustraciones y eliges darte, dar y recibir, comprender, perdonar y amar con todo el ser.



Hay acciones que te brindan paz y gozo: comprender, servir, perdonar, unir, aceptar, sanar y soltar.

Son estupendos regalos para tu ser, que nutren tu espíritu y mejoran tu vida. 

La vida se va, y lo único estable es el cambio, como bien lo descubrió Heráclito en la antigua Grecia. 

Creemos que vamos a morir ya viejitos, pero pude ser ya y, por eso, es nefasto aplazar. 

TIENES ALGUNA IDEA MARAVILLOSA...¿Qué esperas para ponerla en práctica?

Recuerda que nada es permanente. 

“Todo se pasa” decía Santa teresa de Jesús, consciente de que solo tenemos el ahora. 



martes, 30 de enero de 2024

EL AMOR INFINITO.

 El amor por naturaleza es muy comunicativo, dadivoso, generoso y abierto.

De esa expansión de amor surgió la Creación, y Dios eligió manifestarse en todo lo creado.

Fue el amor que es Dios el que le dio el deseo de convertirse en una forma extendida de sí mismo.

El maravilloso resultado de esa expansión de amor son todos los seres de este y de otros mundos.

Creer que solo la Tierra es habitada, es pensar que solo un árbol entre millones tiene hojas, flores y frutos. 

Hay vida en muchas dimensiones . La vida supera lo corporal. 

Afirma: “Gracias, Dios, me amas y te amo. Somos uno, soy una chispa de tu amorosa energía”.




Entonces desde hoy decide ser muy espiritual, o sea, correcto, bondadoso, compasivo, alegre y libre. 

Ser consciente en cada acto, pensamiento, palabra o emoción, para irradiar paz y convivir en armonía. 

Eso me regala una salud perfecta porque suelto odios, culpas miedos o tristezas. 

También  hay que dejar de lado tensión y el estrés, y disfrutaré de paz, felicidad y descanso. 

Empieza a  vivir sintonizado con la Divinidad, con Jesús , y así encontrarás la verdad, la paz, el bienestar.

Siendo y dando amor disfrutarás de  esa felicidad que en vano se busca en el mundo externo.


CAMINA POR EL MUNDO CON AMOR, CUIDADO Y RESPETO. 

SINTONIZA CON DIOS.

  Los maestros afirman que todos somos seres multidimensionales con un gran potencial. Créelo, ámate, sintoniza con Dios que te habita, y co...